Veinte días viviendo en Japón

Estos últimos meses, por no decir el último año, ha sido un poco raro para mí por usar algún adjetivo “amable” para definirlo.

En junio cuando estaba en Ucrania de nómada digital de la vida y decidí aplicar para la Working Holiday Visa y un mes después tenía un visado para vivir y trabajar un año en Japón. Cuando lo hice pensé que tendría un año para entrar al país por lo que había leído en foros pero resultó que “solo” tenía tres meses para entrar.

Las semanas antes con el billete sacado después de romper el cerdito de los Avios estuve pensando seriamente en no venir pero siendo algo tan limitado, 250 plazas para españoles, me parecía un poco “feo” no venirme a vivir a Japón teniendo esa  oportunidad y pensé que siempre a malas malas tengo el sudeste asiático a cien euros con alguna aerolínea de bajo coste.

La cosa es que he llegado hace casi tres semanas y no he tenido ganas de sentarme a escribir o hacer vídeos hasta hace un par de días por una larga lista de motivos.

Yo ya sabía lo que había aquí porque había viajado a Japón seis veces nada menos y siempre había dicho que no viviera aquí, que estaba bien para venir de visita pero que hay una barrera cultural y mental aparte del idioma que no es poco.

La primera estuve haciendo Couchsurfing en Tokio y en modo de descompresión cual submarinista cuando sale del agua y aprovechando a pesar del tifón para hacer un poco el guiri y visitar Tokyo Disney Resort por cuarta vez.

Después me vine en una guagua nocturna de la muerte a Osaka pensando en que a lo mejor un sitio más “pequeño” sería un buen lugar para empezar pero los principios nunca son fáciles.

Y por aquí ando tratando de darle un propósito a mi vida y eso empieza con volver a escribir como un hábito tanto sobre lo que me pase aquí como sobre todo lo que he hecho desde 2009 que he sido egoísta de no compartirlo con ustedes.

El blog empezó como un experimento, luego fue la forma de poder viajar para mí y después se convirtió en mi estilo de vida un poco bohemio.

Sé que podría haber hecho bastante más pero la solución no es irme a un bar a echar cervezas y ponerme a llorar sobre lo que podría haber hecho o lo que podría haber pasado sino obligarme todos los días por la mañana a tener un artículo y desde que me sienta “cómodo” para volver a hacer vídeos que es algo de lo que me arrepiento no haber continuado después de aquel experimento en Colombia en 2014 con la GoPro.

De momento estoy pendiente de entrevistas de trabajo en Osaka para conseguir un baito (trabajo temporal) y definir lo que voy a hacer con Tremendo y mi vida en 2018 que no es poco porque a pesar de que yo me organizo con poco dinero incluso en Japón estar aquí un año de tirado es inviable.

Espero tener novedades en cosa de una semana de un proyecto que empecé a desarrollar cuando estaba en Ucrania pero que lo he tenido en standby desde verano.

Gracias por seguir por aquí después de todos estos años, pensar que tenía 21 años cuando empecé esto y en abril cumplo 30…

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