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Inter Ryanair (IV): 18 de junio, día light en la capital teutona.

Me olvidé de poner el despertador y teniendo en cuenta que llevaba dos noches durmiendo en los suelos de Barajas y Milán hubiera servido más bien de poco haberlo puesto.

Me preparé para salir con mi parsimonia palmera y me fui al metro para ir a dar a Postdamer Platz.

Postdamer Platz después de la segunda guerra mundial sufrió por partida doble ya que fue destruida durante el conflicto y luego con la separación de Berlín quedó casi que en tierra de nadie.

Pero por suerte tras la caída del muro se ha convertido en una zona bastante molona.

Die Bahn Tower (Postdamer platz)

Esta es la torre de los trenes alemanes, no me imagino a Renfe teniendo un rascacielos así en Madrid la verdad.

Después de llegar al Sony Center decidí ir al museo del cine de la filmoteca alemana, que era un poco carillo pero decidí entrar a verlo.

Tiene dos plantas y es bastante curioso (por tonto deje la canon en la taquilla del museo) lástima de no tener fotos, de todos modos me dijeron que el guapo es el museo que se encuentra en las afueras que no fui en junio pero que es un must-see la próxima vez que vaya a Berlín.

Sony Center (II)

El Sony Center es un “regalo” de los japoneses a Alemania, se supone que representa el monte Fuji, pero supongo que será tomando sake en grandes cantidades.

La verdad es que el edificio es grandioso, en él se celebra la Berlinale (el festival internacional de cine de Berlín.

Tras echarle un vistazo a la tienda de Sony decidí caminar un rato para ver la ciudad de otro modo pasando por Postdamer Strasse y aprovechando para almorzar.

Como no me comí un kebab. En el camino al metro conocí a un joyero armenio que me dejó sacarle esta foto y me estuvo contando que había estado en Lanzarote hacía unos años.

Joyero armenio

Tras alegar un poco más y darme unas indicaciones tomé el metro para ir a Alexander Platz a reunirme con mis amigos.

Aproveché para hacer una parada en Zoo y dar un paseo rápido para luego tomar el suburbano hasta Alexander Platz.

Después de una larga espera aparecieron mis amigos que me pensaban que estaban más cerca de la TV TOWER de lo que pensaban.

Torre de la televisión (Alexander Platz) Prohibido prohibir.

Dimos un paseo por la zona de la isla de los museos aprovechando que era la tarde de los museos gratis pero las colas eran inmensas y pasamos de entrar a ninguno.

Berliner dom

Vestigios de otra epoca

Después de unas vueltas por el lugar nos vimos que en la terraza de un edificio había una fiesta y le dije a los chicos “no hay cojones de subir” y claro que fuimos.

Nos encontramos que era la puerta del hotel Roma de 5 estrellas y había un botones con bombín en la puerta pero digo total lo más que nos puedes hacer es decir NEIN!

“Si preguntan les digo que venimos a ver al señor López” entramos por la puerta como Pedro por su casa y no nos dijeron nada.

De inmediato localizamos el ascensor y nos metimos, allí bailamos el baile de victoria ya que el ascensor no necesitaba tarjeta.

Subimos a la cuarta planta y entramos a la terraza del hotel como demuestra la foto.

En la terraza del hotel Roma en Berlin

Intentamos hacernos con una copa de champagne Moet pero fallaba una cosa, no ibamos emperchados, llegamos a ir con traje y hubiera colado.

A los cinco minutos un amable camarero nos pregunto que hacíamos en la terraza, que era una fiesta privada. Salimos por patas esperando que nos rompieran la cara los matones del Hotel pero esto es Alemania, todo es felicidad.

Estuvimos dando unas vueltas más y nos fuimos cada uno por su lado, yo tenía ganas de descansar, mañana tocaba el primer día en serio en Berlín.

Organillo

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Inter Ryanair (I): 15 de junio, el principio del fin

Estaba esperando a abrir el nuevo blog para escribir el diario de mi último viaje.

Estuve dos semanas viajando por Milan, Berlín, Estocolmo, Riga y Londres usando como medio de transporte Ryanair para moverme entre países.

Fui comprando los pasajes entre abril y junio y me gasté unos cincuenta euros comprando unos cuarenta pasajes, y luego 110 euros para volar directamente desde Londres a Tenerife.

El caso es que todo esto empieza un lunes quince de junio después de haber acabado los exámenes.

Después de mandar mis pertenencias por paquete azul de vuelta a casa me dispuse a coger la guagua para ir a Madrid a coger el avión.

La guagua salía a las ocho y media pero casi la pierdo en dos ocasiones: primero por dejarme el billete en la residencia y segundo por que una cajera del Día no tenía cambio de diez euros cuando fui a comprar la comida para el viaje.

Después de unas carreras con mis dos compañeros de aventuras (durante los primeros días) llegamos a la maldita guagua.

Por ahorrar un poco pillamos la guagua barata que tardo tres horas largas en llegar a Madrid cuando el tren tardaba dos horas y cuarenta (con los retrasos incluidos).

Castilla

Atrás de ese trayecto de guagua quedaba Salamanca, Castilla y León y la península.

Tenía un montón de sentimientos cruzados con el hecho de dejar Salamanca y todo lo que ello conllevaba. Esperaba que esas dos semanas de viaje que tanto ansiaba me ayudasen a despejarme la mente y pensar en claro.

Tras llegar la guagua a Méndez Alvaro fuimos en metro hasta Barajas donde pasamos la noche. Esa noche fue la primera noche que pasé en un aeropuerto en mi vida (después durante el viaje pasé tres noches más) y la verdad que el panorama era cuanto menos curioso.

Un montón de gente tiradas por todos lados agarradas a todas sus pertenencias y pasando la noche para tomar un vuelo a primera hora.
Por desgracia no había nada abierto pero por suerte había una guagua que nos llevaba a la T4 para ir a comer al McDonalds.

Después de ir y volver al McDonalds y descansar un poco nos tocó pasar el primer control de seguridad del viaje.

Yo andaba un poco preocupado por las medidas de la maleta pero me había olvidado que en Barajas no se ponen tontos con esas cosas (por lo menos conmigo).

Me pitó el control pero sólo fue porque llevaba un blister de mi medicación en mi bolsillo.

Lo peor fue el rumano que iba detrás mío cuando le dice el de seguridad “Señor, la navaja no la puede pasar por el control”

¡HERMANO! que haces con una navaja en el control de seguridad, después dicen que la comunidad rumana está maltratada por los medios. Por el otro lado decir que a un pobre mujer rumana le hicieron tirar un bote de reflex y dos cremas más por lo de las medidas que a lo mejor a mi me las hubieran dejado pasar pero el tema de los controles de seguridad merece un post aparte.

Tras pasar el control estuve esperando que  el RELAY para comprar El Jueves (a ver si me hacía una foto molona) pero no pude pillarlo.
Por suerte mi vuelo Madrid – Milan (Bergamo) no iba muy lleno y pude viajar con lo que yo llamo la primera clase de Ryanair:

El vuelo a Milan fue bastante movidito pero al menos los colores del cielo eran bonitos con eso de volar a la hora del amanecer:

En cuanto tenga tiempo seguiré con el diario del Inter Ryanair, lo prometo.

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