
Las últimas semanas han sido bastantes particulares y especiales a la vez que las personas que me seguís en Twitter y Facebook estaréis más o menos al tanto pero los lectores que pasan por aquí de cuando en cuando puede que no.
Salí el 31 de mayo de La Palma con rumbo a Tenerife a Islandia parando en Londres Gatwick en un Boeing 757 de Iceland Express pilotado por Bruce Dickinson.
Estuve casi una semana por Islandia, uno de mis países favoritos en el mundo mundial, después volé a Paris con una escala un poco rara para volar en el vuelo inaugural de Air France a Orlando.
Después de un par de días maravillosos en Disney y Orlando salí a Miami, ya que estaba por ahí, para seguir unos días a San Francisco volando con Southwest.
El año pasado había estado en San Francisco pero con un catarro que me pillé en Singapur que me hizo quedarme en el hostel.
Desde allí volé con Virgin America a Las Vegas donde tuve unos días intensos en los que volé por el cañón del colorado y conocí a David Copperfield entre otras cosas…

Desde allí salí rumbo al Caribe donde estuve visitando a fondo los hoteles de Iberostar en Cancún, Punta Cana y Jamaica.
Y si os parecía poco este “guineo” desde Montego Bay salí camino a Toronto, donde la policía de inmigración canadiense pensó que era un traficante de drogas, para cruzar el país en tren en el Canadian en un viaje de casi cuatro días y 4600 kilómetros hasta Vancouver.

Ahora mismo estoy en el aeropuerto de Seattle esperando mi vuelo a Chicago para pasar allí el fin de semana y estaré de vuelta en Seattle el domingo para viajar en un crucero de Holland America a Alaska como última etapa de mi periplo panamericano.
Y “básicamente” esa ha sido mi vida las últimas siete semanas, disculpen la falta de contenidos pero tenía que aprovechar los viajes a tope.
Dentro de poco empezaré a publicar algunas de las aventuras de este viaje por America.






















